Emigrar: Los primeros 7 meses

Madrid: La Ciudad que marca el paso del tiempo.

En esta y en la próxima entrada, te hablare de Madrid. En esta te contaré que sensaciones he tenido, las felicidades, miedos y preocupaciones de lo que ha significado para mi emigrar. Será algo mas bien emocional y lo escribiré porque se que que hay mucha gente que sueña con las mismas cosas que he soñado y sueño.

Tengo la certeza de lo anterior, porque muchas personas me han preguntado como es que hemos logrado vivir aquí con Ariana y las ganas que tienen de empezar una nueva vida. La siguiente entrada, te lo contaré desde la perspectiva del ser turista en esta hermosa e impactante ciudad.

Bueno, volvamos a lo que nos atañe: Hoy.

Hace siete meses y un poco más, llegue a este país repleta de dudas existenciales, por un lado deseaba con unas ansias poderosas, abandonar la zona de confort, motivada por muchos sueños, ideales, modelos a seguir y ¿Por qué no decirlo?, videos de YouTube.

Por otro lado, tenía miedo:  Siempre fui una “hijita de mamá”, cuidada, apoyada y protegida de cualquier peligro o necesidad. Irme significaba valérmela por mi misma realmente por primera vez. No creas que no me da pudor contarte esto, pero es así, esa es la realidad y no tengo porque ocultarlo.

Para no arrepentirme de esta decisión, me impuse una fecha tope para reunir dinero y comprar el pasaje, fue mi papá el que me dio este consejo: “ponte una fecha límite porque si no, el irte, se ira aplazando hasta que ya estes amarrada por tantas cosas, que no te sentiras tan libre como lo eres ahora.”  Trabajé durante un año y junté todo el dinero que pude  hasta mi fecha límite: 4 de Junio del 2017.

Subirse al avión y esperar lo mejor

Mi Familia y Amigos  despidiéndose cuando ya había pasado Policía Internacional en Chile.

Cuando dejé a mis amigos y familias en el aeropuerto, intenté con todas mis ganas no pensar en todas las cosas que me perdería, todas las fiestas y compromisos en los que no estaría. Me enfoqué en lo que me faltaba por vivir, los proyectos y metas que tenía que lograr, mis pasiones y la familia que formaría en este tan conocido, pero a la vez para mi, desconocido país.

Al bajar del avión me esperaba Ariana. La exitación de empezar a recorrer las calles de Madrid y estar con ella de nuevo, abarrotaba los sentidos. Esa sensación de tener algo nuevo y estrenarlo una y otra vez duro más o menos dos meses, y es que eso también iba acompañado del hecho de que tenía mis ahorros, aún no estaba legal para poder empezar a trabajar y tampoco había recibido el dictamen final que me tenía que dar el ministerio de educación, sobre las materias que debía comenzar a estudiar y así lograr mi homologación, por lo que me estaba tomando las cosas como unas vacaciones.

Primeras sensaciones, experiencias e impresiones

Madrid es una ciudad de una arquitectura muy llamativa. Durante el verano, hace muchísimo calor y en el invierno, las temperaturas bajan hasta los -4 grados (hasta ahora), tiene unas vías muy amplias y autopistas modernas, pero lo que de verdad encanta son sus calles pequeñas que se encuentran en lo que se llama, Madrid Centro.

Es entretenido perderse en esta ciudad (a los dos días me fui a inscribir al consulado chileno para poder votar en estas eleccionesn (no me pregunten por quién voto, porque este es un blog de viajes y día a día y no de política) y me perdí como dos horas buscando el lugar).

Tiene muchos parques, los cuales en el verano son aprovechados por los Madrileños y esto fue lo primero que me llamo la atención de la vida aquí: pese a ser una ciudad capital, las personas se dan el tiempo de vivir y realizar actividades. En los parques se veían muchos niños jugando con sus padres a la pelota o haciendo guerras de agua y los cafes y restaurantes están siempre abiertos, para que te sientes a tomar una cañita y comerte unas tapas.

Recién a los tres meses empecé a entender que mi vida era la vida real, la de vivir, la de lo cotidiano y no la del goce turístico. Pese a que no me había comido todos mis ahorros, ya no quería seguir tocándolos, por lo que al momento de recibir mi identificación española (NIE) que coincidió con la resolución del ministerio, comencé mi búsqueda de trabajo.

Emigrar es enfrentar nuevos retos

En mi cabeza continuaba ese ideal de “probar cosas nuevas”, así que apliqué a muchas opciones diferentes que no tenían nada que ver con lo que había estudiado. Quería aprender cosas nuevas, probar experiencias diferentes, como te conté antes siempre fui muy protegida y sentía que necesitaba un choque de realidad.

Del primer lugar que me llamaron, me contrataron inmediatamente: No, no creas que fui una crack de las entrevistas. Era una agencia de marketing, que trabajaba para una fundación muy bonita, captando socios que por una cuota anual (de mínimo 80 Euros), apoyaran la causa. Este fue mi primer choque de realidad con la cultura española. Pese a que estaba haciendo algo honrado, las personas en la calle me miraban como si tuviese la peste, me evitaban e incluso me mandaban a “tomar por culo”.

Siempre recordaré a Ariana que me fue a ver a una de las calles en la que estaba parada (dije que era una fundación, ¿OK? jajajaja) y me pidió que por favor dejara de trabajar allí. No me siento orgullosa, pero abandone el trabajo al cuarto día. Semanas después me enteré que esa es la dinámica de estos trabajos, que a nadie le pagan o a casi nadie le pagan a fin de mes, porque nadie dura el mes.

Con esta decepción, me dedique a estudiar para uno de mis exámenes. No te voy a fastidiar con esto, pero, ¿no se si recuerdas que pedí que mandaran buenas vibras en instagram cuando estaba en Santiago De Compostela? (Si no nos sigues en instagram… deberías hacerlo…). Bueno, me fue bien y aprobé , así que tengo un examen menos (y les debo la entrada de Santiago).

Segunda Oportunidad

Justo un mes antes de mi prueba, encontré trabajo en una pastelería muy conocida de Madrid y ya llevo tres meses trabajando para ellos. Debo decir que las cosas han ido bastante bien, y que nuestra vida con Ariana está por fin tomando un curso.

Pero no todo en esta vida son las cosas prácticas que te hacen subsistir. La vida es mucho más que eso, mucho más que aguantar con los dientes apretados los malos momentos; la vida son las experiencias, sentimientos y personas que se cruzan en tu camino.

Y así como te hable de un Madrid de verano, donde esta estación, marcó los inicios de mi vida en la ciudad, yo diría que otoño e invierno están marcando lo que es mi adaptación.

Durante el verano, Madrid se encuentra bastante desierta, pero cuando las temperaturas bajan, aparece la verdadera capital de España, con mucho movimiento y vida.Por las noches durante el mes de diciembre, se siente el ambiente navideño en toda España. Todo está decorado con luces y las personas andan en una onda diferente. Esto me hace tener sentimientos encontrados, por una parte me emocionaba pasar una navidad en un nuevo lugar y con frío (¡mi primera navidad con frío!), por otro, me inundaba la nostalgia.

Al salir de mi zona de confort, he conocido muchas personas que están pasando por cosas similares a las mías, mucha gente que no es de España, que es de muchas otras partes del mundo, personas que están lejos de sus familias, forjándose un futuro aquí y eso hace que mi sentimiento se acompañe y no se vuelva tan grande como para ser doloroso.

emigrar

Además, he comenzado a realmente rozarme con españoles, incluso ya se puedo decir que ya tengo mi primera amiga española (suena ridículo, losé, pero los españoles son bastante cerrados, aunque les puedes llegar al corazón si los sacas de su sintonía y de pasar a ser totalmente apáticos e incluso medio desagradables, se convierten en personas acogedoras y divertidas).

Si decides emigrar, algunas cosas deben cambiar…

He tenido que adaptar mucho mi manera de hablar, aunque mi chileno se aferra con garras a mi forma de expresarme (cosa que me encanta y me resulta más una ventaja que desventaja). Por fin logre cambiar el “al tiro” por “en seguida”, casi anular los “cachai” (excepto si me hallo entre chilenos), disminuir el “bacán”, convertir el “que cool” por el “que guay” y el “la cago la wea wena” por el “estoy flipando”, que no tiene la misma intensidad ni el mismo desahogo que nuestra patriótica expresión. Además aprendí a hablar mucho más lento y eso sí que me ha facilitado las cosas.

Las estaciones van pasando como también las primeras impresiones de todo. El inviernos es menos helado de lo que creía que sería, Madrid es más acogedor de lo que antes sentía y las ganas de salir de la zona de confort siguen igual que siempre, activas y con más fuerza y ganas de tener nuevas experiencias y aventuras.

Cosas que alegran el corazón

Por último, quería contarte que este blog me ha traído una gran alegría a mi vida, me ha presentado a personas que están en la misma sintonía que estoy yo.

Ya hace cinco meses pertenecemos a la Agrupación Chilena de Blogueros de Viajes (ACBV). Es un equipo de personas con los cuales comparto las misma pasión por viajar. Este grupo de gente, pasó a convertirse en una familia virtual, ya que muchos de nosotros nos encontramos repartidos por el mundo y el apoyo que hay día a día de todos se agradece sinceramente con todo el corazón.

Se lee loco, lo sé, pero he tenido la experiencia de ya haber conocido a tres bloggeros (y amigos) de la ACBV y la conexión que se sintió, demostró que pese a que la relación se formo de manera virtual, es tan real como cualquier otra relación de amigos, ellos son Jorge de viajeramente , Pau de Balibuta y la presidenta Gloria de Nomadic Chica con quién fuimos a un show de flamenco y a recorrer Madrid de noche (viste las historias de instagram?).

El único macho es Jorge de Viajeramente
Con Pau de Balibuta

Gloria de Nomadic Chica

Una última cosa…ahora si que si.

Quería darle las gracias a las personas que han seguido apoyando el blog, ya sea por aquí o por las redes sociales (en especial instagram). Como haz podido leer han sido meses muy bonitos y llenos de actividades, pero muy duros también, eso ha provocado que me estancara para poder escribir.

Hacer un post como este, requiere muuuuucho tiempo, horas de trabajo y sobre todo tranquilidad y paz mental, cosa que ha costado un poco, porque estos meses han sido todo menos eso, así que muchísimas gracias por la paciencia, creo que ya estamos de vuelta.

Un abrazo a la distancia.

Yae

PD: Si no sabes porqué emigre a España, pincha aquí y entenderás.

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