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Experiencia en Punta Cana (República Dominicana)

Ojo: Lo que ahora te voy a contar sobre mi experiencia en República Dominica es necesario que te lo tomes como humor y como una experiencia que te demuestra que las expectativas no siempre se cumplen, si no tienes ganas de leer esta entrada hater, detente ahora.

Hace unos meses atrás, cuando del blog de Caracol Viajero recibí el lindo premio Liebster Award a parte de sentirme emocionada, porque alguien más allá de mis amigos y familia se había fijado en el blog, Ariana y yo nos entretuvimos respondiendo las once preguntas que nos habían realizado y que dictan las reglas de este premio a seguir.

Una de las preguntas era: ¿A qué destino no volverías?. Fue facilísimo responder porque desde que comencé con este blog, tenía la idea preparada de escribir sobre este tema, pero para variar, el tiempo se va entre los dedos, a veces la inspiración falla o simplemente estas saturadísima de cosas o se te ocurren otras ideas más “felices” para escribir que párrafos llenos del porque no iría nuevamente a un lugar.

Hoy ha sido el día escogido para hablar de esto, por la simple razón de que estoy pasando por un periodo “hater” y quiero aprovechar esto al máximo.

La semana pasada te escribí sobre los resorts all inclusive, si valía la pena o no ir a uno de estos y dentro de las experiencias, te relaté que fui a un all inclusive en República Dominicana, específicamente en Punta Cana. Todo lo que escriba ahora se basa más que nada en como experimente el país, según el tipo de turismo que estaba haciendo (Tengo una amiga que conoció República Dominicana como mochilera y regreso encantada).

Comencemos desde el principio: Luego de casi 8 horas de vuelo, aterrice junto a mi familia en el aeropuerto Punta Cana Intl. Todo iba bien hasta ese momento, tenía esa expectación de la playa paradisiaca, la comida y el alcohol en abundancia y el descanso a la orilla del mar.

Yo nunca he sido esa clase de mujer que se enoja porque la piropeen, pero aquí viene mi primer y gran factor de incomodidad y desagrado: INVASIÓN SIN TEMOR DE MI METRO CUADRADO.

No alcance a caminar tres metros en la pista de aterrizaje, hasta que un hombre de los que trabaja en el aeropuerto, se me acerco prácticamente al oido y me dijo algo con tono “sensualoide” sobre mi pelo (si, ¿qué onda eso?). Lo dejé pasar.

Cuando voy llegando a retirar las maletas, se acerco otro dominico por detrás y ocurre la misma situación: Yo quede como: WTF?. Luego fui al baño y cuando salí de este un dominicano me grito un: ¡mamacita!. Ok, yo se que no soy una persona que se puede denominar fea, pero me encuentro bastante normal, no soy una tremenda modelo que quizás cause revuelo hormonal de cualquier persona que me vea.

Le comenté esto a mis hermanas, y ellas habían experimentado cosas similares. Solo llevábamos 15 minutos en Punta Cana.

Al llegar al resort no hubo mayores problemas, hasta el día siguiente en donde tres de las personas que trabajaban me invitaron a salir y uno de ellos, me persiguió como media cuadra tratando de convencerme de que fuera con el a una disco en la noche. Esta clase de cosas se repitió durante toda mi estadía en República Dominicana.

Este punto me dejó muy molesta. Yo se que seguramente esto les encanta a las gringas (estadounidenses) que andan en springbreak, pero para mi, una chilena que como ya muchos de los que leen, se deben haber dado cuenta, no tengo esta clase de intereses me provocó una inmensa sensación de inseguridad dentro de un lugar que se supone, a sido creado para que no te preocupes de nada.

Contrastes Dolorosos

Otro punto importante fue el contraste realidad/resort.

Si hay algo que me choca, es la injusticia. Yo se que el mundo es injusto, que existe la desigualdad en todo el mundo, pero más aún en Latinoamérica y el continente africano, y que I must to deal whit it, pero sentí que fue un golpe tremendo tanto de entrada como de salida del resort. También tengo entendido que en Cuba pasa algo similar, es solo que por lo que he visto y leído, pese a eso, las calles de Cuba están preparadas para el turista y pueden “maquillar” un poco mejor, lo que todos sabemos.

Esta zona sigue siendo mayoritariamente turísticas, el resto son calles estilo favelas.
Pese a lo pintoresco que se ve, cuando miras en detalles el descuido de las casas, te puedes dar cuenta de lo que te cuento…

Santo Domingo es una ciudad que tiene preparado puntos específicos para el turista, pero al salir de esta burbuja, al mirar un par de metros más adelante de lo que te muestran, puede verse fácilmente el deterioro de las calles y la desprotección que existe hacia los más vulnerables. Hay una gran injusticia económica y para ser la capital de un país puedes ponerte a pensar en como estarán los pueblos y otras ciudades.

Razones para visitar Santo Domingo capital de República Dominicana:

¿Por qué visitar Santo Domingo, pese a lo que te conté antes?, la respuesta es simple: Peso Histórico.

Cristóbal Colon llegó a Santo Domingo el año 1492, primero la bautizó como La Española y luego en 1496 fundaron la ciudad con el nombre de “Nueva Isabela”, tiempo después fue rebautizado como “Santo Domingo”.

En el año 1502 fue destruida por un huracán, pero volvieron a reconstruirla y ya en el año 1507 le dieron el título real de “Primera Ciudad Europea en el Nuevo Mundo”. Todo esto provocó que actualmente la isla tenga muchos edificios históricos que se reúnen en un “barrio histórico”.

Hay muchos edificios por recorrer:

– La Catedral de Santo domingo

– Alcázar de Colón o Palacio Virreinal de Don Diego Colón: La que antes fue la casa de Colón y que ahora es un museo
-Parque Colón: La que antes fuese la Plaza de Armas de Santo Domingo.

-Fortaleza Ozama: El primer fuerte construido en América con el objetivo de repeler el ataque de piratas y corsarios.

Otro dato curioso, es que Santo Domingo fue varias veces atacada por piratas y uno de esos piratas fue Francis Drake, quién atacó La Serena de la cual te conté hace un tiempo atrás. Este pirata recorrió miles de kilómetros haciendo de las suyas (Santo Domingo es bañada por el mar caribe y La Serena por el Océano Pacífico).

Toda esta zona colonial es “Patrimonio de la Humanidad” y obtuvo ese título el año 1990.

Hay otros dos puntos turísticos:

El Palacio Nacional de República Dominicana, la cual resalta del resto de la arquitectura que la rodea y las Cuevas de Pomier, lugar en el cuál los indígenas de la isla se escondían de los españoles (La verdad la parte que más me gustó de Santo Domingo).

  • República Dominicana
    Casa Presidencial
  • República Dominicana
  • República Dominicana

El resto de turismo que puedes hacer en Punta Cana, está relacionado con ir a visitar la Isla Saona, que es conocida ya que allí se filmó la Laguna Azul.

Nosotros no tomamos ese tour, porque hablando con la gente del resort nos comentaron que no era mucho lo que se podía disfrutar allí producto del turismo desenfrenado que sufre la isla (además yo soy muy mala a aguantar los mareos sobre botes).

Como puedes leer, luego de que tomas esos tours solo te queda “aprovechar el hotel”, lo que significa que tendrás que compartir los espacios comunes con todos.

Para no ser tan negativa, describiré la parte positiva de todo esto: Conoces a mucha gente, de distintos países del mundo y de estas personas realmente aprendes muchas cosas, sacándote de la burbuja en la que te encuentras en la rutina de tu vida. El lado negativo: El turista desastre con el que obligatoriamente te encontraras una y otra vez.

El Turista Desastre

El turista desastre es ese gringo o ruso, bueno para el alcohol que a donde va está borracho, gritando y haciendo show. Las primera veces es gracioso ver como se van cayendo en todas partes, después es molesto porque invaden todo lo que encuentran a su al rededor.

Están los gringos viejos, solterones que van en busca de una aventura en el caribe y están los gringos universitarios que joden en masa, pero el ruso es el peor de todo (se los juro que no soy xenofóbica).

El ruso está acostumbrado a beber, además tienen una cultura machista, por lo que es común verlos con alcohol en una mano, un cigarro en la otra, la mujer de ellos a su lado “aguantando todo”, mientras invasivamente se acercan a cuanta jovencita encuentran para gritarles algo que yo supongo que es medio “cachondo” en ese idioma trabado por tanto trago que llevan encima.

Esta clase de turista lo he visto en todos los resorts que he estado, pero quizás por que ya me llevaba colmada la paciencia todo lo anterior que conté, esto era el último detalle que me hizo el viaje insoportable.

Para terminar quiero hablarles del servicio y de las mujeres que trabajan en Punta Cana: 100% amabilidad. Son personas que trabajan un montón y ponen lo mejor de si, para ganar un sueldo que seguramente les debe alcanzar a penas para vivir. Me imagino que debe ser parte de la cultura el que los hombres sean tan acosadores, pero en cuanto a lo que es atención y simpatía, se llevan la nota más alta del marcador.

Ahora estoy dando por terminada mi entrada hater. Lo que si quiero decir antes de despedirme, es que esto es una mera experiencia personal y que todo depende del tipo de turismo que a ti te guste hacer (como te conté antes, tengo una amiga que quedó fascinada viajando de mochilera por ese país), no siempre se puede tener afinidad con todo.

Bueno, un abrazo a la distancia para ti.

Yaelcilla

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2 comentarios en “República Dominicana: ¿Por qué no volvería a ir?

  1. jajjaja ¡Muy buena entrada! Si, señor. Cada día me gustáis más.
    Esto de tener que decir que todos los sitios son maravillosos… ¡al cuerno!
    No todos lo son. Que panorama más machista ¿no? Les hubiera pegado dos gritos y tan ancha me hubiera quedado.
    Lo de los borrachos lo tenemos aquí de ingleses en Magalluf, me imagino que lo habréis visto más de una vez en las noticias… que triste…

    ¡Gracias por hacerme mención!

    Por cierto… ¿huelo cerca una carbonara?

    • Está más cerca que nunca esa Carbonara jajajajaa… siiii, estuve la otra vez viendo las noticias y vi lo de los ingleses, una pena.
      Decir que no nos gusta un lugar es algo tan tabú que llega a ser absurdo! jajaja, había que ser espontánea 😉
      Un abrazo!

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