Patagonia Chilena

¡Torres del Paine para todos!

¡Torres del Paine, si mi Mamá y Yo pudimos, tu también puedes!

Sin duda Chile, mi país, es una larga franja de tierra ideal para el turismo aventura ( de hecho el 2016 se ganó el puesto número uno en esta categoría), siendo San Pedro de Atacama y las Torres del Paine su mayor atractivo.

Al hablar de turismo aventura, uno instintivamente se imagina a jóvenes con energía y cuerpos preparados para llegar al límite. Ahora, ¿Qué pasa si te cuento una historia diferente?.

En febrero del 2016 mi familia decidió realizar lo que sería “el viaje familiar de despedida”. Las razones eran bien simples, era el último verano de libertad para poder viajar todos juntos sin problemas, porque a partir del 2017, mis hermanas entraban a sus respectivos internados y yo estaría a unos meses del cambio de vida que siempre había deseado tener.

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Preparación previa:

Comenzaron los preparativos unos meses antes. Había que comprar los pasajes y conseguir el alojamiento. En Chile en cuanto a lineas aéreas se refiere, no hay mucha diversidad, por lo tanto nos metimos directamente a las páginas de las dos compañías aéreas que habían y compramos los pasajes.

En cuanto a la estadía utilizamos Booking para gestionar el alojamiento (ojo que realizamos todo con 5 meses de anticipación y ya no quedaban muchos lugares para alojarse, las Torres del Paine son un destino muy solicitado por todo el mundo…literal TODO el mundo). Ademas de las gestiones típicas de los viajes (alojamiento y transporte), también están las gestiones personales.

En mi familia siempre ha existido el cariño a la actividad física. Son todos delgados y deportistas, las únicas que no entran de manera natural en esta categoría somos mi mamá y yo.

Move your Ass

Durante el año, constantemente se nos decía a ella y a mi, que nos preparáramos, que ir a las Torres del Paine, pese a que no realizaríamos los recorridos de la O o la W (que incluye acampar por varios días)iba a ser un viaje desgastante para nuestros “descansados cuerpos”.

Dentro de las preparaciones, yo debía bajar un poco de peso (un poco bastante) y mi mamá tenía que adquirir un poco más de masa muscular. Obviamente las advertencias entraron por un oído y salieron a chorros por el otro.

A mi madre no le hables de gimnasio ni ejercicios y aún así a sus XX años (mantengamos el dato en lo desconocido), se mantiene muy bien. Por mi parte, yo soy la culoncita de la familia, y la verdad es que mantenerme en un equilibrio con mi peso, involucra cuidar lo que como y no irme en excesos, cosa que para ese verano no cumplí y estaba en mi mayor peso histórico (Ojo, que en la cara no se me nota tanto, solo había adquirido una papada a lo Don Francisco, la mayoría de la grasa se me va a las caderas y piernas), tenía que estar mentalmente preparada para mover ese peso desigualmente distribuido.

Primeros días de viaje:

primer día:

El avión que te lleva a nuestra Patagonia chilena, aterriza en la ciudad de Punta Arenas, pero para ir a las Torres del Paine lo ideal es quedarte en la pequeña ciudad de Puerto Natales (PN).

El primer día del viaje consistió en conocer PN. Una ciudad muy bonita, con una costanera que delinea un río con una vista maravillosa de la cordillera y aves de la zona. Además existen tiendas de artesanía creadas para la enorme cantidad de turistas que llegan durante todo el año a apreciar las maravillas naturales de la región (¡¡hay figuras de pingüinos y hombres desnudos every where!!).

Paseos típicos de PN

Mientras caminas por sus calles escuchas distintos idiomas y ves una diversa población flotante de todas partes del mundo (como lo que ocurre en San Pedro de Atacama, solo que a mi gusto,menos místico).

El segundo día, ya nos dedicamos al Parque Nacional Torres del Paine. Para llegar hasta él, debes ir por un camino que se encuentra en muy buenas condiciones y que une la ciudad con esta maravilla natural.

El viaje es de 112 kms, y puedes hacerlo en auto o tomando un bus en la ciudad. No me detendré en estos detalles, porque esta entrada de mi blog a diferencia de las otras que he realizado de Chile, no es una guía, es una vivencia, además que existen MILLONES de Blogs dedicados a contarte la parte “técnica” de las Torres del Paine.

Segundo día (Primer contacto con las Torres del Paine):

Cuando llegas al parque, tienes varias opciones:

  • Puedes seguir una ruta en auto, he ir parando a sacarte fotos en muchos miradores a lo largo del camino, hasta llegar al punto culmine para ver el glaciar Grey desde lejos (esta fue la opción que tomamos nosotros).
  • Tienes la opción subir hasta las bases de las Torres del Paine (que es la verdadera historia de esta entrada).
  • Los valientes pueden completar los recorridos que requieren varios días incluido noches (lo que hace la gran mayoría de las personas que viajan a ver las Torres del Paine y eso es la O u W que te dije antes).

Entonces, el segundo día nos dedicamos a recorrer los miradores, tomábamos bellas fotografías y caminábamos ligeramente entre el paisaje. Nada terrible para mi madre y para mi, salvo el final del día que incluía un trekking de 40 minutos hasta el mirador del Glaciar Grey. No es que fuese físicamente terrible porque significaba subir una gran cuesta (había una, pero nada imposible) lo difícil era el viento pues era tan fuerte que hacía muy difícil el avanzar.

¡¡¡Me Abandonas Cobarde!!!

Mi mamá al ver este panorama, se devolvió rápidamente al auto, me saludo a lo lejos con su manito y me abandonó en esta “titánica tarea” esperándonos calentita dentro del auto a que nosotros regresáramos. Yo por mi parte, me envalentoné y decidí mover mis rellenitos muslitos y luchar contra el viento.

De los 40 minutos que decía que duraba el trekking, me debo haber demorado unos 65 minutos. Yo veía como mi papá y hermanas me pasaban por el lado rápidamente, y yo para poder avanzar, me aferraba de todo lo que encontraba a mi paso: Piedras, piedrotas, piedritas, palitos, arena, etc. Tanto de ida como de vuelta el viento estuvo presente. Debo admitir que haber logrado la meta me devolvió un poco el amor propio… aún existían esperanzas de sobrevivir el viaje.

Tercer día:

Como pueden ver, es una inclinación muy marcada y aguda desde el Hotel Torres del Paine a la Base de las Torres.

El tercer día como familia habíamos planificado volver al parque, para que mi papá y mi hermana subieran a la base de las Torres del Paine, un trekking catalogado como el más pesado debido a la inclinación de la subida (la duración a ritmo medio es de 7 horas ida y vuelta).

Mi madre y yo ya habíamos aceptado nuestra “realidad” así que decidimos acompañarlos, pero para buscar un trekking mucho más relajado al estilo: “vamos a pasear pasivamente por los bosques”.

Al llegar a la zona en la que se da comienzo al camino que te lleva a la base de las torres, nos despedimos de los dos valiente y programamos el reencuentro en el mismo lugar a las 7.00 PM. Con mi mamá nos tomamos nuestro tiempo: Fuimos al baño, analizamos la posibilidad de quedarnos en el Spa fancy del hotel que allí se encontraba (si, hay hoteles pitucos dentro de las Torres del Paine) y revisamos el mapa de la zona con la intención de encontrar un lindo paseito que hacer y ¡SORPRESA!:

La duda:

O subíamos a la Base o nos quedábamos en el hotel todo el día esperando a que mi hermana y papá bajaran.¿Qué hacer?, ¿Nos dedicábamos a un día de Spa, pero constantemente nos sacarían en cara que fuimos unas flojas y no aprovechamos lo que significa estar en las Torres del Paine? O ¿Vivíamos la aventura y lo intentábamos rodeadas de un paisaje espectacular?…

Tras pensar unos minutos, decidimos intentarlo (“hagámoslo relajado”) y llegar hasta donde pudiésemos nomas, con la idea de disfrutar el paisaje y movernos un poco.

Comienza la aventura

Comenzamos poco a poco a caminar, y la cuesta se iba colocando cada vez más intensa. Por al lado nuestro, pasaban hombres y mujeres con mochilas gigantes totalmente equipados para la ventura. Nosotras íbamos con nuestra “mochilita” preparado para lo básico para un paseo por el bosque: 2 frutas, 1 botella de agua, 1 paquete de frutos secos.

Cuando llevábamos 20 minutos subiendo, nos sentamos a evaluar la situación: ¿Seguimos subiendo o nos devolvemos?

Mientras divagábamos, sudando como un cochino engrasado, a lo lejos vimos lo que pensamos un espejismo y después nos dimos cuenta que era la realidad: Dos señoras de al rededor de 70-75 años. Bajaban a buen ritmo de lugares muchísimos más alejados de lo que nosotras habíamos logrado subir. Humillación fue la palabra que definió nuestro patético estado.

¡Vámos que se puede!

Decidimos continuar, generándose el siguiente diálogo:

¿Te imaginas que lleguemos a la base de las torres?¿imaginas la cara que pondrán tu papa y tu hermana cuando nos vean llegar?– me dice mi madre con ojitos picarones – podríamos decirles que nos quedamos en el hotel toda la tarde y cuando ellos estén hablando de como lo lograron, nosotras decirles “¡nosotras también!” y les mostramos fotos y ¡los sorprendemos!.

Mmmmm…. No se si nos funcione mamá, pero creo que podríamos intentar llegar.- Le digo yo, mirandola con frente sudorosa y cara rojo fluorescente.- ¡Que erí’ graciosa mamá!

¡Digámosles!– Me mira con cara traviesa

Ya bueno, dale– Le respondo .

Por cada anciano que veíamos bajar, más nos motivábamos.

Refugio Chileno:

Lo rico de hacer ese camino, es que todas las personas que lo estábamos haciendo, fuésemos de la nacionalidad que fuésemos o tuviésemos la edad que tuviésemos, nos animábamos unos a otros en un burdo espanglish, idioma embajador de la zona.

Es así como continuamos subiendo y en un abrir y cerrar de ojos, ya nos encontrábamos en el primer campamento (en realidad quería escribir en un abrir y cerrar de ojos, porque la verdad es que fue bien sufrido mover mi cuerpo con ese gran peso trasero a travez del cerro) el conocido REFUGIO CHILENO.

“Ya Yaelita, saca la cámara para que nos crean.”Me dice mi mamá, decidida a llevar pruebas

– “Ok, pero no me hagas orejitas”- Le digo yo (mi madre tiene esa afición por las orejas de conejos en las fotos).

Con estas fotos inmortalizamos nuestra primera meta, y si… igual me hizo las orejas:

¡¡Dedito parado!! ¡Primera prueba fotográfica!
No soy tan pudiente como para una GoPro =(
A eso me refiero a su adicción a las orejas y el símbolo de paz.
El baño, un tema

Ya llevábamos un buen rato en esta actividad física y obviamente empezaron las necesidades naturales a hacer su llamado. Buscamos la zona sanitaria y al encontrarlas quisimos salir huyendo: No les puedo describir las condiciones de los excusados, era mejor no mirar ni respirar ni pensar que estabas allí. Claramente la mitad de los extranjeros se deben haber intoxicados. Respiramos profundamente, cerramos los hoyitos de la nariz, apretamos la boca y nos equilibramos como pudimos para lograr nuestro cometido.

La Disyuntiva

Mientras hacíamos la cola para entrar a los baños, nos íbamos encontrando con mochileros que llevaban días recorriendo los circuitos, y ellos nos animaban a continuar, pero comencé a ver la duda en la cara de mi mamá:

¿Qué hacemos ahora Yaelita?, ¿Continuamos?, ¿Nos devolvemos?– Me mira con ojitos chiquititos

Mmmmm… no lo sé mamá, ya estamos aquí – le respondo, indicándole después a los mochileros hippies de la izquierda – Ellos me dijeron que no nos queda tanto, que vale totalmente la pena seguir subiendo.

– me responde ella –pero ellos tienen como 25 años menos que yo – Me dice con cara de preocupación.

¡Ay! Mamá, hemos visto a señoras de 70 y pico de años y tu no vas a poder, además, ¿no querías hacerle la broma al papá y a mi hermana, decirles que lo logramos? – Le digo mirándola con emoción a los ojos. No se si lo que la animó fue lo de las abuelas o lo de su “broma vengativa”.

Cómetela, debemos continuar– Pasándome una fruta con entusiasmo.

Segundo Aire

Mientras retomamos el camino, el paisaje cambio tremendamente, nos rodeaba un bosque hermoso. La dificultad ya no era el ir caminando por una pendiente, si no que ahora era escalar troncos, pasar sobre raíces intrincadas, cruzar puentes en quizás no tan buen estado, etc. Este roce con la naturaleza nos lleno de una energía que no esperábamos. A veces nos deteníamos para hablar con la gente que venía de regreso y así calcular cuanto quedaba para llegar a la base. En uno de nuestros descansos (que fueron varios, créanme) comienza a llover a raudales.Nuevamente nos entró la duda de si debíamos continuar o no, pese a el frío que hacía y lo cansadas que estábamos, decidimos continuar.

Problemas en el Camino

Luego de cinco minutos nos cruzamos con un español, el cual media hora antes nos había pasado a ritmo acelerado y que ahora regresaba en nuestra dirección. Se detiene para avisarnos que no era recomendable subir a la base de las torres, pues para poder llegar había que escalar unos 300 metros de roca, que se habían transformado por la lluvia en piedras resbalosas y riachuelos, lo cual estaba haciendo muy peligroso el ascenso, y que por lo mismo, él que estaba todo preparado, lo había intentado y había decidido devolverse. Además, habían informado los guardabosques que había comenzado una intensa nevazón en la base misma. Obviamente le agradecimos al español, y nos sentamos a discutir que hacíamos:

Tengo una idea mamá… ¿y si llegamos hasta el último cartel antes de las bases, nos tomamos la foto allí y regresamos?, en teoría solo nos faltarían unos 300 metros… – La miré incrédula, la verdad pensé que ya había sido mucho para mi mamá.

Me parece una excelente idea Yaelita– Se para de un respingo y continúa el camino con energía renovada.

Sorpresa!!

A veces mi mamá tiene esas salidas que me sorprenden. Cuando quiere ser espontánea es la persona más divertida de la tierra, no me que otra que seguirle el ritmo. Calculamos según lo que nos iban diciendo las personas que venían bajando, que nos quedaban unos cinco minutos para llegar a nuestro destino: El cartel, y poder llevar la famosa foto que mi madre quería para demostrar que pese a la poca fe, ambas lo habíamos logrado, cuando escuchamos dos voces conocidas que se acercaban:

¡¡Mira Papá!! ¡¡Es la mamá con la Yael!!– La voz se escucha entusiasmada e incrédula a la vez. Claramente mi hermana, casi igual de ciega que yo, cerraba los ojitos para aclarar lo que quizás para ella era una visión lejana.

No lo creo Dadita– Le dice mi papá, que luego de mirar bien cambio su rostro de incredulidad a una de confusión.

-¡¡Holaaaaaaa!!, No se la creen… !!No se la pueden creer!!- Les dice mi mamá con un pequeño baile de la victoria. Los dejamos locos-.

Efectivamente no podían creer que tomáramos la decisión de subir y menos que hubiésemos llegado hasta ese lugar. El plan de mi madre estaba arruinado, pero a la vez, se que gozó ver sus caras en vivo y en directo. Admito que yo también.

A esas alturas ya había dejado de llover, pero la base continuaba cubierta con nieve, haciendo que la subida fuese peligrosa. De hecho ni mi hermana ni mi papá lograron llegar, tuvieron que devolverse cuando les faltaban 150 metros aproximadamente.

Subimos a tomarnos los cuatro la foto respectiva de la victoria al último cartel, los cuatro:
Torres del Paine

Por lejos, la mejor foto fue la siguiente:

Torres del Paine
Las partners!!!

Momento de regresar:

Después de la euforia de conseguir nuestra meta, comenzaba el momento de regresar… Obviamente mi padre y mi hermana, tenían un ritmo mucho más rápido para descender que le de mi mamá y yo. Nos despedimos de ellos, porque si no, claramente no llegaríamos vivas y comenzamos a remontar camino a nuestro propio ritmo.

A estas alturas debes estar pensando: ” Pffff, esta es la parte fácil porque van bajando”.

Te informo que estas completamente equivocado(a) con esa percepción.

El Mapa que lo prueba

En este mapa te encerré lo que con mi madre llamamos la zona de la muerte. Ese sube y baja que ven, después de haber estado ascendiendo continuamente hacia la base, fue el peor momento del día.

Torres del Paine

El camino se componía de una especie de graba que hacía que al pisar, te desestabilizaras y cansaras muchísimo más. Pese a que ya habíamos pasado previamente por allí, solo nos percatamos de ese detalle al regresar, supongo que porque anteriormente la mayoría del rato caminado en esa zona fue con la inclinación a nuestro favor, no como ahora.

No solo el piso lo hacía difícil, también la disposición de esa parte del recorrido, pues era una quebrada que desenvocaba en un río. Varias veces me pregunté cuantos accidentes al año ocurrían en ese sector, algo altamente probable tomando en cuenta que los vientos que en esa zona se producían eran bastante fuertes.

Sorpresa del regreso:

Torres del Paine

Sorpresivo fue el momento en el que nos sentamos a descansar un rato con mi madre, en unas roquitas que se encontraban en este ventisquero, cuando tuvimos que pegarnos a la pared de rocas y tierra que teníamos a nuestra espalda, porque una manada de 12 caballos cabalgados por turistas, pasaron por ese estrecho camino de no más de 35 cms. Ya lo habíamos visto absolutamente todo, nos sentíamos como Tom Cruise en Misión Imposible 2.

En fin, continuamos nuestro regreso al inicio de nuestra aventura temiendo lo que podría ocurrir al día siguiente: No poder realizar ninguna clase de movimiento con nuestro adolorido cuerpo, pero el orgullo no llenaba más el alma, el orgullo y el poder demostrar que cualquiera puede disfrutar las Torres del Paine, sin la necesidad de esos elaborados equipos. Solamente es necesaria la disposición, las ganas y el empuje.

¡Logramos todo lo que nos propusimos, y al día siguiente despertamos como lechuga! para continuar disfrutando de la Patagonia Chilena.

Para Finalizar

A modo de reflexión final, quiero comentar que lejos lo mejor del viaje, no fueron ni los paisajes que te dejan estupefacto (a), ni la rica mezcla cultural que puedes vivir, tampoco el desafío físico que hubo de por medio, ni la experiencia de este turismo deportivo y diferente al que estábamos acostumbrados a realizar como familia. Lo que más amé de esta visita a las Torres del Paine, fue esta historia que les dejo aquí escrita, la conexión especial que pude lograr con mi mamá. Saber que tuve la suerte de vivir algo así con ella, me deja el corazón llenito de felicidad.

Espero haber dejado en claro, con esta entrada, que cualquiera puede disfrutar de los paisajes que nos entrega la Patagonia Chilena. Ven a conocerla y a maravillarte, te dejo algunas fotos aquí, a ver si logro motivarte!

¡¡Un abrazo a la distancia!!

Yae

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