valparaiso

Valparaiso Puerto de Mi Amor

Recorriendo:

Valparaiso y Viña del Mar 

Prohibido No Viajar, es un excelente blog de viajes amigo, que nos invitó a trabajar juntos en un proyecto muy lindo e interesante, llamado: Interacciones. Lo que buscamos es que veas, a travez de diferentes ojos un tema en común y el tema fue (¡redoble de tambores!): Puertos. Te invito a que lo visites y así este relato que ahora leerás estará realmente completo.

Bueno, ¡empecemos!.

Recuerdo la primera vez que fui a Valparaiso y Viña del Mar. Tenía al rededor de seis años, y la persona que me llevó fue mi abuela. Siempre recordé con cariño esa zona del litoral central de mi país.

Luego volví a ir en mi época universitaria a lo largo de 10 años, muchas veces. Ya sea por reuniones de diversas facultades de mi carrera, por un fin de semana a pasear y desconectarme del estrés con la ayuda del mar o simplemente a pasear por el día.

Una de las últimas veces que fui, fue cuando logré conectar con el encanto del puerto que tanto se menciona.

Lo admito, no soy una persona del tipo : “Viva la Pachamama hermano, compartamos todos “juntosh” en “pazch” y armonía, bailemos al son de los tambores”, al contrario, soy una persona bastante terrenal y disfruto de lo que el mundo tiene deparado para mi, a mi manera terrenal y real de ver las cosas.

En fin, este último viaje a Valparaiso y Viña del Mar, lo disfrute, porque por primera vez en mi cabeza me puse el chip de ser una turista en un lugar que sentía mío y no lo era realmente. Me remontaré a ese viaje, para explicarte de esta manera como es “Valparaiso puerto de mi amor”.

Valparaiso

Partamos del comienzo ¿Qué es Valparaiso?, ¿Qué lo hace tan famoso?, ¿Qué es Viña del Mar?.

Valparaiso es una ciudad puerto que se ubica a 120 km al Nororiente de Santiago, y actualmente es la capital legislativa de Chile. Se fundo aproximadamente el año 1530. Originalmente esta área se llamaba Valle del Paraíso, porque los paisajes que tenía (y que tiene), hacían alucinar a sus visitantes. Ya en el siglo XIX se convierte en un puerto muy famoso, porque era el puerto que le permitía a América del Sur, lValparaisoa entrada de todo lo proveniente de Europa al atravesar Cabo de Hornos.

El hecho de ser un puerto internacional le dio la característica de diversidad cultural, demostrado en la arquitectura de su ciudad, donde se ven rasgos franceses, españoles, ingleses, yugoslavos y alemanes.

Todas las viviendas y barrios se construyeron sobre los cerros que miran la costa, y para que estos cerros y comunidades se unieran, se crearon diversos pasillos, pasajes, escaleras y ascensores que le dan el toque pintoresco a esta costera ciudad.

Ahora, como se sabe en todo el mundo, Chile es un país azotado por terremotos, y Valparaiso vivió uno muy grande a inicios del siglo XX. La destrucción que sufrió, junto con la construcción del Canal de Panamá acabó con la época de oro de este puerto.

Debido a todo lo que te conté anteriormente, el año 2003 la UNESCO declaro a Valparaiso como “Patrimonio de la Humanidad”y es conocida como “La Joya del Pacífico”, gracias a su encanto (De hecho, tiene su propia canción titulada de esta manera).

A casi siete kilómetros se encuentra Viña del Mar, conocido en el mundo por su Festival Internacional. Esta ciudad balneario, es conocida como “La Ciudad Jardín”, porque se encuentra rodeada de áreas verdes con una gran diversidad de flora. Es una ciudad que posee grandes atractivos turisticos,como por ejemplo un gran casino y 13 playas perfectas para disfrutar ( ¡a los argentinos les encanta!).

Ahora, hablemos de este último viaje en particular.

Cómo te conté en la entrada: Santiago en 3 Días, con las visitas de Ariana a Chile, aprendí a ver la parte turística de mi país.

En su segundo viaje, que fue realmente cuando nos empezamos a conocer, me tocó ser la guía turística de un grupo de tres venezolanos (Ariana(A), Jhonny y Gabi).

Valparaiso

Jhonny llevaba ya casi dos años viviendo en Chile y estaba recibiendo la visita de su novia Gabi y Ariana, así que juntos decidimos escaparnos un fin de semana a estas bellas ciudades costeras.

Comenzamos buscando primero un alojamiento y obviamente utilizamos Booking. Resulta que en nuestra búsqueda encontramos un hotel a muy buen precio, que además de ofrecernos el desayuno como parte del precio, nos enteramos que era una casa antigua “patrimonio histórico” de Valparaiso. Decidimos reservar allí.

Para movilizarnos hasta Valparaiso, utilizamos la Red de Metro en Santiago y nos bajamos en estación Pajaritos. Ya allí, nos tomamos un Bus con dirección a la ciudad portuaria. Los precios de estos buses no son muy elevados, están en un valor de 2.500 – 3.000 CLP (4 USD) aproximadamente.Este viaje toma al rededor de dos horas y el paisaje que se ve a travez de la ventana, es precioso.

Al llegar a la terminal de buses de Valparaiso, preguntamos en la estación que microbus nos servía para llegar hasta cerro Concepción, lugar en donde se encontraba nuestro hotel. Nos montamos en el indicado y tras 10 minutos, ya habíamos llegado a las faldas del Cerro Concepción.

Nos esperaba comenzar a subir el cerro.De todas las veces que había ido antes a Valparaiso, realmente nunca había subido a pie, siempre había sido en auto o en moto, pero jamás desde el comienzo a pie. En un principio, se nos hizo pesado a A y a mi, pero a media que vas mirando los murales y pasajes escondidos, con sus colores y arquitectura, nos fuimos olvidando de las muchas escaleritas y calles empinadas.

Finalmente nos recibió el Paseo Atkinson, un corredor de casas coloridas cuya arquitectura es de fines del siglo XIX y que frente a ellas, se encuentra un famoso mirador con una hermosa vista al mar. En este lugar se encontraba nuestro hotel, el Brighton.

Hicimos el check in, dejamos nuestras mochilas y salimos a almorzar y explorar los paseos y callejones de los cerros que se conectan unos con otros. No te voy a dar el dato de donde almorzamos, porque fue el GRAN error del viaje. Caro y sin nada interesante, pagamos la vista que tenía y nada más.

El colorido de Valparaiso es lo que la distingue de otros puertos. Los graffiteros han convertido las murallas de la ciudad en hermosos lienzos, así que luego de comer y de conseguirnos un mapa, nos dedicamos a visitar todas las zonas marcadas como turístico.

Cada cerro de Valparaiso tiene su encanto, siendo los cerros Concepción y Alegre los más turísticos por presentar muchas galerías de arte y negocios locales, además de restoranes para todos los paladares y bolsillos.

Esa tarde la pasamos entre subir y bajar escalinatas, descubriendo pasadizos y tomándonos coloridas fotos con las pinturas de las paredes y en los distintos paseos, como el Yugoslavo, Gervasoni
y 21 de Mayo (no se te ocurra ir con tacos en el caso de que seas mujer… o bueno, si eres hombre, pero te gustan los tacos, tampoco te lo recomiendo).

Ya en la noche, hay una variada oferta de pubs abiertos, nosotros decidimos quedarnos en nuestro hotel, que posee servicio de Bar, además de que se encuentra super bien ubicado, tiene una vista privilegiada y nos queríamos levantar temprano para ir al día siguiente a recorrer los barrios que nos faltaban, el puerto en si mismo y Viña del Mar.Valparaiso

El día siguiente amaneció nublado. Nos abrigamos bastante, porque el frio costero tiende a colarse por la ropa y bajamos a tomar desayuno.

Estábamos muy emocionados del día anterior, así que nos devoramos todo, hicimos el check out y bajamos el cerro, por el mismo camino por el que llegamos. Una vez en el puerto, negociamos con los encargados de los paseos en lancha y nos montamos en un recorrido de 30 minutos por la costa y el puerto de Valparaiso.

Si me preguntas, vale totalmente la pena realizarlo, el porteño (la persona oriunda de Valparaiso) siempre tiene algo que contar, una picardía especial, así que escuchar historias de puerto de la boca de ellos y un buen paseo, siempre son bienvenidos.

Desde el mar pudimos apreciar la extensión de esta ciudad costera, ver las zonas de crecimiento y lamentablemente, los 10 cerros que fueron consumidos en el mega incendio del año 2014 y que arraso con 1090 hectáreas.

Decidimos almorzar en Viña del Mar, así que tomamos el metro tren que une ambas ciudades (Valparaiso – Viña del Mar). Fueron unos 10 minutos a bordo de un vagón que yo encontré bastante moderno.

Al salir de la estación de metro de Viña del Mar, decidimos recorrer su costanera y playas a pie, parando en cuanto mirador y lugar turístico nos apareciera en el camino, como el Castillo Wülff (Construido entre 1905-1906, actualmente Monumento Histórico Nacional) y el clásico reloj de flores (Construido en Suiza y adquirido por la ciudad en 1962, para el Mundial de Fútbol de ese año y que como dato, desde el 2013 ¡es controlado por GPS!).

Luego para almorzar terminamos en un lugar de comida mexicana que realmente tenía un menú muy bueno en todo sentido, tanto para el paladar y para el bolsillo. Se llamaba Restauran Margarita y quedaba en una de las vías principales de Viña del Mar, por lo tanto al salir de aquí, nos tomamos un taxi que por 2000 CLP (3 USD aprox.) nos dejó en la estación de buses de Viña del Mar, para regresar nuevamente a Santiago.

Valparaiso

Este viaje de dos días, fue el primero que realizamos juntas con Ariana, por lo mismo, recuerdo a Valparaiso y Viña del Mar, con un gran cariño. Creo que la libertad que tienen los puertos, nos permitió ser un poco más libres a ambas y eso siempre se agradece.

Espero que este relato te haya gustado. Recuerda pasar a Prohibido No Viajar. Sigue a Lucía en sus redes sociales y diviértete con su divertida manera de relatar las cosas. Te aseguro que te sacará una sonrisa y tendrás muchísimos tips que obtener de ella, te dejo más que invitado (a).

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¡Un abrazo a la distancia!

Yaelcilla

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