Terror en la Oscuridad: La verdad tras nuestra desaparición.

Cuanto tiempo sin escribir, pero que te puedo decir, a veces la vida te agarra y te revuelca tanto, que cuando logras ponerte en pie, las cosas siguen un poco enredadas.

Estos últimos cuatro meses nos han pasado tantas cosas malas a Ariana y a mi, que doy gracias a D’s de que al menos nos tenemos a nosotras y no dejamos que eventos del entorno nos afecte como la pareja que somos.

No se si te haz fijado que desaparecimos de las redes sociales y dejamos de mostrarles nuestro día a día, con el cual te reías tanto en instagram (por cierto, aprovecho de agradecerles a todos los que aún nos siguen pese a nuestra ausencia y a ademas de mandarles un abrazo a todas las chiquillas y chiquillos que nos escribieron por interno, preocupados por nosotras, gracias gracias gracias por ese cariño), pero ahora te voy a contar  verdadera y más importante razón de nuestro aislamiento social: Chinches.

El inicio de la pesadilla

Si, así como lo lees, Chinches de Cama, ¿ Sabes lo que son?, pues si no es así, te los presento:

Chinche Macho

Bueno, estos personajes serán los principales en la historia que hoy te cuento.

Se iniciaba el mes de Julio, muy contentas y esperanzadas, porque por fin muchos sueños de los que teníamos se estaban empezando a cumplir y de repente, de la noche a la mañana todo se fue al carajo; Y utilizo esta expresión a posta, porque todo el gran mal es de la noche a la mañana, tal cual.

De repente de un día a otro, Ariana y yo empezamos a despertar con picaduras que realmente nos tenían la vida triste.

La verdad es que en un comienzo, pensábamos que lo que nos picaban eran zancudos, puesto que en las noticias habían comentado que debido a la gran cantidad de lluvias que hubo en Madrid durante Abril-Mayo y el incremento de las temperaturas por el inicio del verano, se habían desarrollado muchas plagas de bichos en la ciudad, sobre todo de mosquitos.

Es así como procedimos a comprarnos pulseras repelentes, Spray contra insectos y veneno de mosquitos que se enchufan para poder combatir a estos insectos fastidiosos que nos tenían la piel como una roncha gigante.

En esta odisea y en medio de rasguños, una noche encontramos un bicho en nuestra cama.

Era una especie de escarabajo pequeño, al cual no le dimos la menor importancia pues pensamos que había llegado del exterior (ya que con el calor que hacía teníamos las ventanas abiertas y bueno, tenemos muchas plantas… una pasión obsesiva de lo cual yo soy la culpable).

Matamos el escarabajo (por favor ambientalistas no nos odien) y seguimos nuestra lucha contra los mosquitos. Dos días después un gran amigo, nos hace notar que en realidad, todas las picaduras que teníamos eran en las zonas del cuerpo que tenían contacto con el colchón y que por ende él creía que podían ser ácaros nuestro gran problema.

Como buena millenial, me metí a google para buscar fotos de ácaros, pero resulta que los ácaros son microscópicos, así que si eran ácaros no íbamos a poder saberlo de buenas a primeras, esa noche nos fuimos a dormir inquietas con esta situación y cuando eran aproximadamente las 4 de la mañana soñé o creí haber soñado que me sacaba un bicho del cuerpo y que lo lanzaba al piso.

Le conté esta situación a Ari a la mañana siguiente, por ende levantamos todas las sábanas de la cama para ver si encontrábamos algo, pero nada, así que asumimos que fue una neurosis nocturna.

En esta búsqueda de “algo” en el colchón, recordé que en algún momento de mi vida, había escuchado o leído por ahí, que existían unos bichos llamados chinches de cama o como lo dicen en las películas en inglés, Bed Bugs, así que busque una foto de ellos en google, pero no se parecían en nada al escarabajo pequeño que habíamos visto la noche anterior, por lo que también descartamos esto.

Ya estábamos entrando en un trance terrible, porque no paraban de aparecernos picadas, muchas de las cuales a mí se me fueron infectando dejándome hasta ahora, unas manchas muy feas en las piernas.

HORROR: Comienza la odisea.

Esa noche nuevamente nos fuimos a dormir y al rededor de as 6 de la madrugada nos despertamos con una picazón horrible en las manos, piernas y brazos. Con la vista media nublada, corro las sábanas que me cubrían y de repente miro bien y : HORROR, Ariana y yo estábamos rodeadas de bichos color café rojizo del tamaño de  una pepa de manzana y no más gruesas que una tarjeta de crédito, que se movían rápidamente escapando de la luz.

Nos paramos y  rápidamente busqué de nuevo en google imágenes, una foto de los chinches de cama y la realidad fue clara, efectivamente nuestra cama estaba contaminada de estos bichos que se habían estado dedicando a succionar nuestra  sangre.

¿Qué había pasado? ¿De dónde habían salido?, hasta el día de hoy no tenemos una respuesta frente a esto.

Las cosas que aparecen en google de información sobre estos bichos, son sumamente  desalentadoras y reales, MUY REALES.

Dentro de las afecciones que provocan no solo están las físicas, si no también las psicológicas, causando una gran ansiedad, y es que es una plaga tan difícil de controlar que uno empieza a desesperarse y angustiarse, pues se meten con lo más sagrado: Tu casa y sobre todo, tus horas de sueño y esparcimiento.

Al llamar a nuestro arrendador, él nos insinúo que la culpa había sido de nosotras porque lo más probable es que nosotras hubiésemos estado alojando a alguien del extranjero que nos trajo chinches. A a ti ¿Qué te parece eso?, nosotras lo encontramos el colmo.

Finalmente, tras un ataque de rabia de Ariana, el caballero se disculpo con nosotras y nos llamó a una fumigadora para que viniese a nuestro piso: Esa noche nuestra vecina, nos acogió en su casa, porque no podíamos seguir durmiendo en la nuestra.

El Principio de un Proceso Eterno

Los de la fumigación fueron a nuestra casa 2 días después, porque como te conté antes, Madrid en estos momentos sigue llena de plagas de distintos tipos  y las fumigadoras están a tope.

Durante cinco días no pudimos entrar a nuestra casa, porque o nos daba susto seguir durmiendo allí o porque teníamos que dejar actuar el veneno de la fumigación.

Durante cinco días deambulamos de casa en casa, de gente que nos acogía. Ni te imaginas la incomodidad, porque obviamente da un poco de vergüenza moverte a la casa de la gente que te acoje, sintiendo que en el fondo somos unas portadoras de plagas. Es una sensación muy mala que nos tenía con la moral destruida.

Además de todo eso, tuvimos que sacar toda nuestra ropa del armario y lavarla en muchas lavadoras sobre los 60 grados, para matar cualquier opción de huevos que pudiesen provocar, llevarnos estos bichos a otra parte.

tras el sexto día volvimos a casa, pensando que la fumigación nos había ayudado con lo de los chinches, colocamos una película e intentamos desconectarnos de lo mal que lo habíamos pasado, cuando de repente esto bichos empezaron a aparecer por las PAREDES y por las sábanas, como si no hubiésemos tomado ninguna medida para eliminarlos.

Llamamos a un primo de Ari que trabaja en fumigaciones y nos dijo que eso era normal, que seguirían apareciendo hasta por lo menos la segunda semana de la SEGUNDA fumigación.

Los bichos continuaron saliendo por dos semanas, mientras tanto nuestro living/sala/cocina, se encontraba y aún encuentra, llena de bolsas de ropa, y sábanas que tenemos selladas al vacío y metidas en contenedores plásticos, para evitar la contaminación de nuestras ropas con estos bichos.

El único punto alegre en toda esta historia es que justo en la mitad, pudimos hacer un escape de 4 días a Londres que logramos mostrarles por instagram (Y que esta dentro de las historias destacadas con su etiqueta: Londres), pero al regresar de Londres, tuvimos que seguir emigrando a casa de mis cuñados que nos acogieron, pues tuvieron que ir nuevamente a fumigar.

Historia de Terror: Parte 2

En esta segunda fumigación, él fumigador nos recomendó que compráramos una funda antichinches para el colchón. Miramos cada rincón de nuestro cuarto en búsqueda del nido de chinches y no encontramos nada, por lo que teníamos la teoría de que el nido estaba dentro del colchón.

Seguro piensas que si esto te hubiese pasado a ti, hace un buen rato que te hubieses mudado o mínimo, hubieses tirado el colchón, pero ninguna de esas opciones es algo tan fácil de llegar y decidir.  Si quedaba algún huevo de algo, este colonizaría el nuevo colchón o la nueva vivienda, así que lo único que se puede/podía hacer es fumigar  y bueno, por si acaso decidimos comprar la funda antichinches para probar si mejoraba la situación.

Esta funda antichinches lo que hace es que todos los chinches se queden en el colchón sin poder salir de su encierro a demás de no poder atravesar la tela para picarte (si, estos malditos bichos de mierda, te comen incluso a través de la tela del colchón), en nuestra desesperación compramos esa funda y la verdad es que hemos visto una mejoría bastante grande.

Hasta la semana pasada, seguíamos despertándonos a las 4 de la mañana, porque los bichos no nos dejaban dormir, picándonos por la noche, pero al parecer eran los rezagados que quedaron dando vuelta y efectivamente el nido estaba en el colchón. Esta funda no puede sacarse por un año entero, porque estos bichos pueden estar incluso 6 meses sin consumir sangre humana.

*** ACTUALIZACIÓN***

Después de 4 semanas de escrito la historía, colocamos unas trampas para detectar si aún habían bichos en nuestro cuarto.

Estas trampas son muy simples, pero efectivas. Utilizan unas feromonas especiales, que atraen a los chinches hasta ellas y las dejan atrapadas en un pegamento que traen. Se supone que monitorizan todo el universo de chinches que tú puedas encontrar en un lugar aunque la infestación sea muy baja.

Si vas a fumigar, por último, hazlo con estilo.

Es decir, desde recién nacidos a adultos…. pues, para nuestro pesar, encontramos algunos chinches bebes que nos han vuelto loca…. la última fumigación la hice yo, así que estamos a la espera de los resultados en unos meses más.

Como puedes ver, ha sido un ir y venir, y si a eso le sumamos todas las otras cosas que nos han pasado, bueno… no hemos tenido ánimos para subir nada a las redes sociales (a eso agrégale que nuestra casa, sigue siendo un rancho, lleno de cajas y bolsas en la sala.

Por eso, si van a algún hotel, motel, hostal, couch surfing o lo que sea en lo que te hospedes, revisa bien si allí hay chinches, porque es algo horrible con lo que lidiar.

¿Por qué te cuento todo esto?, porque como sabes, nosotras tratamos de ser super trasparentes y así como les mostramos las cosas lindas de esta aventura, también queremos contarles las malas, la vida siempre está llena de baches de todo calibre, lo importante es como enfrentes esos obstáculos, nosotras lo peleamos con mucho amor y paciencia.

**ACTUALIZACIÓN 2**

Hemos realizado una cuarta fumigación  (solo porque nos volvimos locas) y al parecer, podremos por fin regresar las cosas al armario (menos a nosotras jajajaja). Esperamos que en la próxima entrada ya tengas todo resuelto.

Pregunta para ti:

¿Alguna vez te han picado las chinches?, ¿Alguna vez haz dormido en un colchón con estos bichos?, nos encantaría saber si a ti también te ha pasado o que experiencias haz tenido.

Mucho amor para ti.

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